Que hacer cuando en ese momento en el que una china te hace reír con alguna frase tipo “esto es ledondo y no cuadlado” notas que te estas empezando a morder las uñas (lo siento, tengo ese enooorme defecto) de una manera compulsiva y todo ha dejado de tener sentido para centrarse en una simple cosa.
Un solo sonido que ha salido de algún lugar del televisor, una nota de alguna canción de cabecera del programa... sin darte cuenta, el buscador de tu cabeza se activa e interpreta ese sonido, minúsculo quizás, pero que va a hacerte levantar del ahora incomodo sofá y te sienta otra vez en la “acogedora por fin” silla del estudio.
Un sonido que se mete en el trabajo de 12 horas y lo convierte por completo en lo que buscando tanto tiempo en tu cabeza y sintetizadores virtuales y pianos de regalo, no habías encontrado.
Piensas que a veces, es un simple golpe de suerte. Que ha llegado ese momento de convertir un groove en un track. Es un gran momento sin duda.
Piensas también a veces que la inspiración tiene que venirte trabajando. Sentado en esa silla.
No es solo esa silla... nos pasamos trabajando mentalmente todo el día, estamos realmente enfermos si lo pensáis detenidamente. Los del oficio, tenemos la insana virtud de atribuir cualquier cosa con música. Sonidos. Cocinar y hacer ritmos con el cucharon removiendo la salsa. Tararear mientras estas literalmente cagando alguna melodía que se te ha venido a la cabeza. Y es que el baño y su verdadera intimidad dan para muchas cosas colegas... tampoco significa que vaya a ser una mierda, literalmente esa melodía... en algunos casos podría ser, pero vaya...
Luego resulta que estas hablando en skype con alguien y la monótona conversación de música. Tu mujer te cuenta alguna cosa del trabajo y tu pie esta su rollo.
No realmente trabajamos como muchos piensan y sobretodo porque este oficio es de poco mover los brazos (salvo para levantar cubatas en los bolos) y de soltar tripa como no cuides lo que comes mientras te pasas 12 horas en el estudio.
Rollo oficinista pero si te apetece pasarte cuarto de hora en el water tarareando nadie te va a dar la brasa.
Mola un huevo. Si en Google mola currar con sus mesas de ping pong y futbolines y tal, en el estudio mola mas. Cobras menos, eso si... algunos.
El único problema de este trabajo es que no desconectas. Nunca. El trabajo te lo llevas a casa porque estás en casa, de vacaciones con el portátil, los iphones y demás y me se de alguno, que se hará poner Radio Pimiento “la radio que te importa” dentro del ataúd cuando se muera. A mi que no me incineren, que la radio que te importa mola otro huevo.
Tenemos la insana también de escribir sobre música a los que nos gusta escribir del gremio. No podremos escribir de ciencia no, o alguna novela de aventuras griegas sobre la mascara de Atreo y Hitler (esto es de un libro que leí hace unos días).
Y si no es sobre música, es sobre aparatitos y cacharretes de estos que nos gustan mas que el último álbum de Talabot mientras te cascas un mojito mojándote los pies en una playa de la hostia.
Así que esto pasa. Estás viendo la tele tan ricamente y totalmente ajeno al ajetreo de tu cabeza mental musical o CMM como llamaremos a partir de ahora y de golpe, PLAS. En toda la frente colega.
Te levanta del sofá y te pone de nuevo a trabajar. Esto es así, automático. O sea, que ni lo piensas ni nada. No es del rollo aaaah que pereza por dios...
No es del rollo hostia puta, a estas horas??
NO.
Es un resorte automático que tu CMM activa en cuestión de nanosegundos y te olvidas de la coca-cola, la china de la tele y te lleva one more time a la maravillosa silla del estudio.
Esto es así. Vamos a asumir que tenemos un serio problema aquí los compañeros y yo. Un problema que es capaz de crear todas las maravillosas cosas que aun te siguen sorprendiendo, desde cualquier parte de este increíble, destructivo pero jodidamente bonito planeta. Todas esas partituras electrónicas o no, que mueven todo sin querer. Desde la enfermedad de tu CMM hasta las modas, tendencias, generaciones y guerras.
Nosotros, los que queremos ser buenos músicos, los que adoramos perdernos en el fondo de luz de nuestro secuenciador, o bajo la siempre especial luz de un estudio, o la esquina de una calleja mientras suena una guitarra sin complejos y sin mentiras, tenemos la inmensa suerte de ser los guias o chamanes de muchas generaciones. Que también tienen que ver las drogas si y las religiones. Pero nada de todo eso tiene sentido si no es con música.
Que yo recuerde, no recuerdo o mi CMM no encuentra ninguna situación a nivel sociológico en el que la música no haya estado presente. Desde las religiones y sus cánticos, sus mantras, sus percusiones mas tribales, las modas y sus estilos musicales, las guerras y sus himnos, el movimiento del planeta y los sonidos de la galaxia.
Me voy me voy... se me escapa el hilo...
Lo que decía es que somos los que tenemos la suerte de hacer cambiar el mundo de alguna manera. De transmitir el paso de la historia y contar lo que somos, fuimos y seremos.
La música es parte de nuestra vida como es el comer o el dormir. Es una de las cosas mas importantes y totalmente gratis que aun podemos seguir teniendo. Nadie va a quitar nunca la música de en medio... seria imposible entender el universo entero sin música.
Sin un sonido en concreto que poco a poco va convirtiéndose en melodía...
Así que compañeros de profesión, sigamos haciendo las cosas bien que nuestro legado, tiene seguir haciendo levantar a gente que seguirá levantando a otra y a otra...
Buenas noches.