El pasado fin de semana, en una fiesta que tengo el placer de montar junto a un gran amigo y compañero de cabina (Cardi - Zombie Dealers) y a la cual estáis por supuesto todos invitados, sucedió algo que echamos en falta en muchísimas veces.
No es que sea una fiesta multitudinaria donde asisten miles de personas si no mas bien lo contrario. Nos reunimos no muchos pero si los suficientes y lo suficientemente dispuestos a entender un recorrido a través de nuestra pequeña historia musical. Somos los que somos y los que debemos estar ni mas ni menos. Cultura de club diría uno.
Como iba contando, sucedió algo especial y fue un gran momento para todos porque de un plumazo, las emociones se dejaron querer y los recuerdos fueron saliendo de cada uno de nosotros a medida que avanzaba la noche y se fundían con el que tenias al lado al cual no habías visto en la vida pero sabias sin hablar siquiera que en ese mismo momento, esa persona sentía lo mismo que tu.
Felicidad, comunión. Se llegó al momento precioso que todos los dj's esperamos y que no acostumbra a salir cuando queremos. Ese momento en el que te olvidas de prejuicios, modas y marcas y abres el baúl de los recuerdos para invitar a la pista a dar una vuelta por todos esos rincones mas escondidos de su pasado y donde la música formó parte tan importante en lo que ahora posiblemente sea su estilo de vida.
Y además, la pista entregadísima y sin parar de gritar con solo los primeros acordes de ese tema mítico que todos conocen y que todos quieren como suyo. El hit. Ese hit que te transporta años atrás donde tenias menos quebraderos de cabeza y la música era mas importante que una hipotética aún hipoteca y más importante que cualquier otra cosa que no fuera salir con los amigos y quemar las noches y las mañanas. Y las tardes si me apuras...
Solo los primeros acordes y todos enloquecen. Y así durante tres inmensas horas de placer musical en el que nos sumergimos en un verdadero espectáculo de recuerdos y sensaciones.
Y todo gracias a los hits. Los hits de antaño a los que tanto debemos nosotros, dj's y productores y que tanto buscamos cuando producimos.
El hit que nos lleve a la cima y nos haga ponernos en el top, nos haga destacar y nos de de comer. El hit que haga que los demás se fijen en nosotros y nos valoren como artistas... vaya error...
Hace unas semanas, hablando con el inmenso Ricard Vernet (Cinexin, Discogram), me afirmaba una realidad como un templo. Y es que tenemos unas raices y debemos aprender de ellas. Debemos asumir nuestro pasado y enfocarlo hacia nuestro futuro porque si no, lo mas probable es que todo lo que hagamos, no tenga alma. Y razón no le falta.
Somos lo que somos gracias a nuestras raíces y plasmarlas en lo que hacemos, es importante para mantener nuestra identidad.
Una identidad que se refleja en nuestra música y que podemos plasmar con más facilidad si tenemos en cuenta todo lo aprendido y escuchado. Porque entendemos que teníamos antes y que escuchábamos. Porque conocemos eso y plasmar de algún modo todo lo aprendido, te ayudará a hacer mejor lo que haces.
No significa que tengas en todo momento que intentar conseguirlo. Pero si darle ese matiz que llevas dentro y que te obliga a destapar tu lado mas.
Mas que?
Según Ricard, los de su quinta que vienen de la parte mas punk-rock de la escena, son los que ahora tienen esa esencia mas nostálgica y quizás menos ortodoxa. Mas gamberra y a la vez mas dura. Son los que plasman ese contenido en sus sesiones y en sus trabajos. Y la verdad es que pensándolo de ese modo, tiene toda la razón.
Entonces me dijo algo que me viene rondando desde aquel día y que de algún modo me emocionó a la vez que me dio aire nuevo del cual respirar.
Me dijo con esa inconfundible voz que muchos recordareis con estas lineas:
- Picazo, tu vienes del pop. Y por eso haces lo que haces. Así que no dejes de pensar que eres parte de esa escena y trabaja con eso presente.
Joder. Frase para enmarcar eh? Y la verdad es que después de unas semanas con esa frase corriendo por mi cabeza, cada vez le encuentro mas sentido.
Claro que vengo del pop. De cuando el pop mainstream aún se podía comer y beber y cuando aun podías poner esa canción pop en una sesión sin que la gente pusiera el grito en el cielo mirándote con cara desafiante en plan “estas tonto o que te pasa, soplagaitas”.
Así que haciéndole caso al gran jefe, me propuse buscar entre mis tracks la parte mas pop de cada uno de ellos y re-escucharlos con más atención para detectar ese lado y poder exprimirlo mejor con los nuevos trabajos que estoy haciendo.
Triumph me invita a veces que vaya a mi vertiente mas techno, que fluya mas en ese aspecto. Y lo intento, de verdad. Pero realmente me suelto cuando tengo delante algo con mas alma pop. Cuando tengo que darle otro tipo de sentimiento a las cosas. Porque si. Porque me gusta darles un sentimiento a todas mis canciones. Porque creo en cada una de ellas y se que necesitan contar algo como un buen tema pop.
Y gracias a esa frase de Ricard, ahora entiendo muchísimas cosas.
Soy lo que soy gracias a lo que he sido y escuchado y sin esas raíces estoy vendido si no les presto atención.
Con lo que si quiero hacer un buen track, tengo que dejar fluir toda mi historia y plasmar mi pasado y mi experiencia hacia el. Siempre con el punto de innovación por supuesto!
No vayamos a cometer el error de no crear algo nuevo e intentar siempre ir más allá. Pero teniendo en cuenta que detrás de ti, hay toda una historia que contar.
Y eso son los hits. Son tracks que sin pretender serlo, tienen esa magia que los hace especiales porque están hechos con el corazón y no buscando ser el pelotazo.
Son tracks que cuentan la historia de ese artista si te paras a escucharlos con atención y que tienen un alma mas pasada de lo que realmente parece.
No al cien por cien, pero en la mayoría de los casos, el hit nace, no se hace.
Por ese mismo motivo, trabajar para conseguir el hit que te lleve a la gloria es tarea imposible... mas que nada porque eso lo decidirá la gente cuando escuche tus emociones si estas son buenas de verdad.
Este último fin de semana, durante tres horas, pudimos rodearnos por completo de emociones hechas música y pudimos regresar a nuestras raíces sin perder el presente.
Hit tras hit, recorrimos una parte de nuestra historia juntos y cantamos al unísono todas las letras que nos sabemos de memoria y que por mucho que queramos, nunca olvidaremos.
Porque esta demostrado que cuando pierdes la capacidad para recordar, sobretodo la gente que padece esa triste enfermedad que se llama Alzheimer, la música es lo único capaz de quedar en ese rincón de tu cabeza que es imposible borrar. Si la música está hecha con emoción y raíces es un hit que no te abandonará nunca.
Buenas tardes...
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