jueves, 15 de diciembre de 2011

20 años atrás...

Dentro de pocos días, hará 20 años que estoy detrás de unos platos. Detrás de una escena, llamarla volátil. Yo prefiero pensar y defender que todo es un ciclo que se repite cada X años y que todo retorna a los orígenes en cuanto deja de tener gracia... también pienso que va en función de la maduración musical de los que disfrutan esos ciclos y luego por los mismos motivos que el resto de los mortales, deja de seguir la moda y se vuelca en otros quehaceres mas importantes en su vida como son mantener su estatus social con una familia a la que cuidar antes que salir a escuchar el ritmo de moda y rodearte de gente 15 años mas joven que tu que aun te hace sentir mas viejo y cansado de lo que realmente eres.


20 años viendo idas y venidas. 20 años escuchando a los mismos y diferentes. Entendiendo cada vez mas a los que a pesar de las modas, siguen defendiendo a capa y espada su música y su estilo. 20 años descubriendo que todo es para siempre si de verdad crees que haces las cosas bien y que siempre habrá alguien en quien fijarte y deleitarte.



20 años parecen muchos... la verdad es que escribiendo estas lineas yo mismo me hago cruces de seguir aquí, compartiendo mi música con quien la quiera escuchar. Hace 20 años que en mi habitación plagada de posters de Samantha Fox y alguna que otra destetada de la época, se instaló un plato y una pequeña caja con vinilos que me fueron entregados como legado. Junto con mi minicadena con 2 pletinas y ese plato, empecé a descubrir un mundo que aun hoy me sigue sorprendiendo cuando veo a los mismos de hace tantos años, igualando su territorio con los mismos grooves y melodías, demostrándome que la buena música es tan atemporal, que hoy podrías marcarte una sesión con tracks de hace 20 años y aun habría quien vendría a cabina a preguntar que promo es esa...



El primer vinilo que compré, lejos del house, lejos del guitarreo que tantas veces me ha hecho emocionar, fue el Greatest Misses de Public Enemy... vinilo que guardo como oro en paño y que si sus surcos pudieran hablar, contarían la historia de mi vida desde que le di al play por primera vez.

Son tantas veces las que me encerré en mi cuarto, despidiendo a mi hermano pequeño con paños calientes para que no molestara... tantas veces tarareando en mi poco nivel de ingles las letras duras y crudas de Public, que es imposible no echar de menos aquellos momentos tan íntimos en los que descubría un mundo infinito... ayer no se donde escuché un refrito con un vocal de Hazy Shade of Criminal y casi vomito...



Después de Public vinieron muchos mas. La bendita enfermedad de quienes coleccionamos vinilos, la enfermedad de comprar cualquier cosa que te guste en ese maravilloso formato al que muchos ahora echamos tantísimo de menos y que si no se hubiera quedado atrás a favor de las nuevas tecnologías, hoy seguiría demostrando quien tiene clase para pichar o mezclar. Da igual... mediocres en técnica pero con un gusto memorable en los platos siempre me han parecido grandes dj's...



Hoy es tan sencillo ser o aparentar ser Dj que cualquiera que no esté en demasiada crisis puede adquirir su equipo de Dj y plantarse en cualquier escenario del mundo a darle al Synch con las ultimas novedades del mercado. Tampoco es algo que vaya a quitarme el sueño. Cada uno tiene su camino y su historia en la cual representa de la mejor forma que sabe, su amor por la música.

En realidad esto es lo de menos.



Lo preocupante es ver que dentro de esas carpetas plagadas de “tops”, no hay tan siquiera un esbozo de lo que la música de ayer, ha hecho por la de hoy.



Soy raro, me denomino a mi mismo un tío raro. Atemporalidad es una palabra que últimamente aparece con demasiada frecuencia en las conversaciones con mis amigos. La buena música no entiende de modas, puedes ponerla hoy, hace 20 años y dentro de otros 20 que seguirá sonando divinamente en cualquier reproductor, en cualquier sala...



Cumplir 20 años más a muchos les parecería una barbaridad. A mi cumplir 20 años mas me parece maravilloso cuando veo a Kenny Larkin siguiendo sorprendiéndome o a Garnier rehaciendo su historia con otro hit de arrancarse las pestañas para ver y creer.



Todos los que empezaron en mi habitación a sonar, hoy siguen conmigo, siguen en mi maleta dentro de la cabeza y siguen siendo puntos referentes en lo que me invita a seguir creyendo. Y todos ellos se complementan con gente increíble en este mundo, gente tan desconocida para muchos y tan importante para otros.



Underground es una palabra que usamos con mucha frecuencia y que a veces maltratamos. Si, también lo he hecho...

Pero underground no es solo una palabra, es un estilo de vida sea cual sea tu música. Es saber que te alejas de los pitos y flautas y crees en un arte que hace florecer las emociones mas abstractas de quien pinta, toca, escribe o dirige.

Underground es como una camiseta de hace 20 años. Sigue pareciéndote increíble aunque esté llena de agujeros y roida por centenares de batallas en garitos y que por mucho que tu mujer insista, te negarás a tirar a la basura.

Es saber que a pesar de luchar por mantener ese estilo, siempre habrá quien se aproveche de el y saber que nunca podrán con el.

Hoy 20 años después, entiendo y comprendo que siempre va a estar ahí, nunca se fue y nunca lo hará. Porque el underground es nuestra parte mas humana y visceral. La parte más oculta y totalmente llena de una especie de misterio mágico que hace que casi todo tenga un sentido.



Underground es escuchar un edit break de Sade y ver al vecino dibujar un sinfín de planetas imaginarios. Es ir en el metro y escuchar en un pasillo a alguien a quien no invitarías a comer a casa, tocar una pieza de Peter Murphy con una guitarra con mas años que Matusalén.

Underground es salir a la calle y sentirte diferente del resto de los paseantes. Diferente en tu cabeza, en tu Ipod, en tu forma de ver todo lo que te rodea. Underground es reunirte con los amigos y reírte de lo que pasa en tu mundo.



20 años sintiéndome parte de un movimiento que mueve el mundo desde sus entrañas. Aunque nadie lo reconozca, todo gira en torno a el.



La suerte me acompaña hace 2 décadas. Ya no tengo esos posters de Samantha en la habitación aunque la siga buscando en Google. Ya no tengo una minicadena con 2 pletinas. Ya no tengo algunas camisetas y algunos vinilos se perdieron por el camino... ya no tengo 14 años, pero tengo un legado en mi cabeza. Un legado el cual hoy quiero felicitar por llevar 20 años conmigo.

Hoy tengo aun mas razones para invitaros a viajar años atrás y ver que todo sigue igual...

seremos mas tecnológicos, seremos mas crueles. Quizás seremos mas tristes que hace años, pero lo mejor sigue con nosotros. Sigue con nosotros un movimiento que nunca desaparecerá porque es mas importante de lo que muchos piensan.


Está noche, posiblemente vuelva a escuchar Gotta Do What I Gotta Do y regrese a mi pequeña habitación donde soñé un día ser quien soy hoy. Donde rodeado de unas futuras Olimpiadas y la muerte de mi queridísimo Freddie, la música sonaba en mi cabeza como suena ahora, tan importante en el proceso de convertirse en persona.



Hoy escribo desde mi pequeño cuarto, donde mis Airgamboys descansan en la estantería cubiertos del polvo de la adolescencia. Escribo desde los mandos de mi Atari 2600, desde las mañanas de sábado con mi padre poniendo sus viejos discos que hoy echo tanto de menos. Escribo desde un lugar en el que empecé a sentirme importante. Donde me arreglaba para ir a Studio54 con mis Reebok Pump flamantes y nuevas.

Con mi walkman preparado con una cinta de 90 recién salida de mi pequeño horno de mezclas. Si pudiera recuperar esa primera cinta de cassette seria el hombre mas feliz del mundo... nunca volverá, lo se... pero siempre me quedarán aún los vinilos con los que se grabaron. Me quedará saber que a pesar de toda la mierda que sigue lloviendo encima nuestro, la buena música seguirá siendo tan atemporal como increíble.



Y vosotros, los que me leéis, seguir creyendo que todo es posible. Nada es tan importante como creer en vosotros mismos y demostrar que hay otras formas de hacer las cosas. Sois buenos, sois grandes. Seremos o no un ejemplo... pero nuestra música quedará ahí si la hacemos desde las entrañas.



Un abrazo enorme a los que siguen haciendo underground desde todos los estilos de vida. A los que pintan, a los que filman y los que escriben. Sobretodo a los que siguen haciendo música como se hacia hace 20 años. Todos sabéis quien sois.



Buenos días.

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